Disco SSDEl disco SSD (“Solid State Drive” = “Unidad de Estado Sólido”) es un sistema de almacenamiento de información mucho más moderno que los tradicionales “discos duros” y con grandes ventajas sobre éstos. Veamos qué razones hay para instalar uno en nuestro ordenador de sobremesa o portátil y cómo se hace esto.

Disco SSD: ventajas

Los discos SSD utilizan memoria flash o memoria no volátil, tal como lo hace una memoria USB también conocida como Pendrive. Sin embargo, son mucho más rápidos que una memoria USB, pues utilizan la interface SATA (I, II ó III, que son compatibles) para transferir los datos. Con relación a un disco duro tradicional son unas cinco veces más rápidos. Actualmente existen discos SSD que se conectan a la placa base mediante un puerto PCIe (conocidos como NVMe) y que todavía son más rápidos, aunque también mucho más caros.

Los discos SSD carecen de partes mecánicas. No hay motor, ni discos girando. No hay ruidos. El acceso a los datos no tiene tiempos muertos, y esto los hace mucho más veloces y eficaces. El tiempo que pasa desde que encendemos el ordenador hasta que podemos empezar a usarlo se reduce entre un 40 y un 50%. Lo mismo ocurre cuando lo apagamos. El acceso a los programas que instalamos en este tipo de disco también mejora considerablemente, hasta ser casi instantáneo (como mucho dos o tres segundos).

Al carecer de partes mecánicas, son discos con muy poco peso y menor tamaño. Además, no pasa nada si se caen al suelo o reciben un golpe. Mejor que no ocurra, pero las posibilidades de tener problemas por este motivo se reducen un 90% al menos. Estos discos casi no generan calor, y consumen mucha menos energía. Los discos SSD no necesitan ser desfragmentados, ya que la información no tiende a desordenarse.

Disco SSD: inconvenientes

También tienen inconvenientes. El principal era su elevado precio. Sin embargo, recientemente la cotización de las memorias que usan ha caído en picado, y ya es posible encontrarlos a precios similares a los discos duros tradicionales.  Otro inconveniente es que no es posible recuperar los datos una vez que se borran. Esto se puede solucionar guardando los datos más importantes en otro disco, interno o externo, que no sea SSD. Lo ideal es que el disco SSD sea el principal y que contenga el sistema operativo y la instalación de los programas. Por lo tanto, tampoco hace falta que tenga mucha capacidad. Con 120 o 240 Gigas es suficiente.

En el caso de un ordenador portátil, podemos sustituír el disco principal por un SSD, y el disco sustituído usarlo como segundo disco. Para ello, será necesario reemplazar la regrabadora de DVD por un dispositivo llamado Caddy, que ocupa el mismo espacio y nos permite instalarlo. La regrabadora de DVD cada vez se utiliza menos,  y de hecho, ni siquiera se instala en ordenadores más modernos. Además, como las regrabadoras también tienen partes mecánicas y motor giratorio, al retirarla nuestro portátil será todavía más rápido.

Otro inconveniente es su duración, ya que sólo pueden ser reescritos un número limitado de veces. Sin embargo, a día de hoy, las pruebas realizadas demuestran que su duración es similar a la de un disco duro tradicional, es decir, estamos hablando de 5 a 10 años. La clave para que esto no sea un problema está en el uso que le demos. Si lo usamos para hacer instalaciones (sistema operativo, programas), la duración será mucho mayor que si lo usamos para almacenar datos, ya que éstos se borran y reescriben con mayor frecuencia. Además, los SSD son “traidores”. No avisan cuando se van a estropear. De ahí la importancia de usar un segundo disco (que no sea SSD) para almacenar los datos.

El disco SSD puede resucitar un ordenador envejecido

Tal vez tu ordenador tenga ya algunos años. Cuando lo compraste, se usaban memorias y procesadores más lentos. Los sistemas operativos eran menos exigentes. Quizá hace mucho ruido, o tarda mucho en arrancar y es lento en su uso. Todo esto puede desaparecer como por arte de magia al instalar un disco SSD como disco principal. En Tecno Ayuda TJ hemos hecho pruebas y los resultados son asombrosos. Un viejo ordenador con diez años se ha puesto a funcionar casi tan rápido como uno recién comprado.

Por supuesto, no sólo influye el disco. También la memoria, el procesador, el sistema operativo, etc. Para saber si tu ordenador puede ser “resucitado”, debes averiguar si dispone de interface SATA. No importa que sea Sata I, II ó III, pero cuanto más alto sea el tipo, más rápido irá. Si no tiene SATA, no podrás hacerlo.

Clonación

Tal vez te preguntes: si sustituyo mi disco principal actual por uno SSD, ¿qué pasa con el sistema operativo y los programas que tengo instalados? ¿Tendré que adquirirlos e instalarlos nuevamente?. La respuesta es NO. Lo que necesitas es clonar tu disco principal actual. Esto equivale a hacer una “fotocopia” del mismo.

Te recomendamos que uses el programa gratuito Aomei Backupper. Su versión gratuita es suficiente para esta tarea. Fíjate bien en que debes Clonar; no te confundas con Copiar el disco. Además. asegúrate bien de que usas el disco de origen y de destino correctos. ¡Si te equivocas puedes borrar tu disco duro actual! Más adelante publicaremos una entrada detallando cómo usar correctamente este programa, tanto para hacer copias de seguridad como para clonar discos y particiones. Una advertencia final: el disco clonado debe ser usado en el mismo ordenador donde estaba el disco original, no en otro ordenador distinto ya que esto podría provocar ciertos problemas.