A pesar del auge de tablets y teléfonos móviles, el ordenador sigue siendo la mejor herramienta informática. Es más potente, más rápido, más fácil de reparar, configurar, ampliar y actualizar, dura más tiempo y tiene una gran versatilidad de uso: tanto para el estudiante como para el oficinista, tanto para el ama de casa como para el científico. Pero, ¿cómo elegirlo sin equivocarnos?

Como testigos de Jehová, un ordenador nos puede venir muy bien para, por ejemplo, investigar la Biblia con la ayuda del DVD de Watchtower Library que, hoy por hoy, es la herramienta de investigación más completa y eficaz que poseemos. Dada su mayor potencia tanto de proceso de datos como de gráficos, es ideal para ver los vídeos y programas de JW Broadcasting. Entonces, ¿qué ordenador nos conviene más?

¿Portátil o sobremesa?

PortátilEsta es una de las primeras preguntas que surgen. La respuesta directa es: siempre será mejor un ordenador de sobremesa que un portátil, y esto por varias razones. En primer lugar, el peor enemigo de los ordenadores es el calor. La temperatura que alcanzan algunos procesadores serviría para freír un huevo. y cuando más pequeña sea la caja del ordenador, más se concentrará el calor. Para combatir este problema se instalan ventiladores y disipadores de calor, que ocupan un volumen considerable. Obviamente, estos mismos elementos en un portátil tienen un tamaño más reducido y los esfuerzos por eliminar el calor son menos eficaces.

Otra razón es el consumo de energía. Los portátiles tienen una gran limitación y es que su eficacia depende mucho de la duración de su batería. Cuando se diseña un portátil esto se tiene muy presente, y ésta es la razón por la que los procesadores y otros componentes que llevan son especiales, ya que están diseñados para ocupar menos espacio y para consumir la menor energía posible. Esto hace que su rendimiento sea menor en comparación con un equipo de sobremesa.

SobremesaUna tercera razón es la economía. Los componentes y las reparaciones de un portátil son mucho más caras que si se tratara de un equipo de sobremesa. En esto también influye la relativa facilidad con la que se pueden ampliar o sustituír piezas en un sobremesa, como por ejemplo, instalar una tarjeta gráfica más potente o un segundo disco duro. La duración media de un portátil es muy inferior de la duración media de un equipo de sobremesa. Por supuesto, la exposición a sufrir golpes, caídas, roturas de pantalla, etc. es muy superior en un portátil. Un ejemplo: la pantalla de un portátil va sujeta a la base por unas bisagras que de tanto abrir y cerrar la tapa acaban por romperse, provocar fallos de visualización e incluso cortocircuitos que pueden provocar, entre otras cosas, que el portátil se incendie.

Un ordenador portátil sólo es recomendable cuando la portabilidad sea imprescindible, o cuando la falta de espacio en el hogar o en la mesa así lo aconsejen. También puede ser adecuado si no se va a hacer un uso muy intensivo del ordenador. Pero si el ordenador siempre va a estar en el mismo sitio y se va a utilizar mucho, como puede ser el caso cuando hay varias congregaciones en un mismo Salón del Reino, siempre será más recomendable un equipo de sobremesa.

La elección del procesador

procesadorSin duda, el procesador es la pieza más importante del ordenador y a menudo, también la que más influye en el precio del equipo. las dos principales familias de procesadores son Intel y AMD. Hoy por hoy, ganan los Intel. Son tecnológicamente más avanzados, consumen mucha menos energía y se calientan bastante menos que los AMD. Eso no quiere decir que haya que descartar los AMD, sobre todo cuando la economía sea un factor importante en la decisión. Los procesadores de 64 bits superan a los de 32 bits porque pueden direccionar una mayor cantidad de memoria RAM y son algo más rápidos. Han terminado por imponerse, y son la opción más indicada hoy día.

Por otra parte, un procesador de cuatro núcleos podrá repartir mejor sus tareas de proceso que uno de dos. Eso no quiere decir que sea más rápido, ya que la rapidez depende de muchos otros factores, como, por ejemplo, la arquitectura de la placa base. Un procesador de cuatro núcleos es una elección equlibrada, aunque uno de dos núcleos también valdrá. Si queremos tener una idea comparativa de la potencia de los procesadores, podemos visitar la página CPUBoss donde podremos establecer comparaciones entre modelos de procesador. Si queremos un listado exhaustivo de procesadores y sus potencias, lo podemos encontrar en CPU Benckmarks.

Las memorias y los discos

Memoria RAMLa memoria conocida como RAM (“Random Acces Memory“) es el lugar donde se van colocando los datos una vez procesados, pero no para su almacenaje, sino para su uso durante la sesión. Esta memoria se borra al apagar el ordenador. Cuanto más rápida y grande sea, mejor. Si disponemos de poca, el ordenador irá más lento, porque no tendrá tanto sitio donde ir colocando los datos que se procesan y se formará una “cola” de los mismos. Para un uso normal del ordenador, no debería tener, a día de hoy, menos de 4 Gigas de RAM.

En cuanto a la llamada memoria caché, es diferente de la RAM. Normalmente va incorporada al mismo procesador, y su función es simplificar las tareas repetitivas. Muchas veces el procesador tiene que hacer unos cálculos que ya los ha hecho antes. Si tiene almacenado el resultado en la caché se ahorrará ese trabajo y por tanto todo será más rápido. Por eso cuando lanzas un programa por primera vez tarda más que si lo cierras y lo vuelves a lanzar de nuevo. La caché del procesador puede tener varios niveles y por lo general, cuantos más niveles tenga y mayor tamaño, mejor.

Los discos sirven para almacenar la información de manera permanente. Esta no se borrará al apagar el odenador. Hay varios tipos de dicos duros, siendo los más modernos los de estado sólido (SSD) aunque son mucho más caros. Su principal ventaja es la rapidez, ya que no tienen partes mecánicas y son ideales para que el ordenador arranque casi instantáneamente. Pero los tradicionales, conocidos como discos SATA son suficientes. No deberían tener una capacidad menor de 500 Gigas y si es el doble (1 Terabyte) mejor. Pero los 500 gigas son más que suficientes para un uso normal, ya que en caso de necesidad, siempre podemos ampliar con un segundo disco duro o bien uno externo.

La tarjeta gráfica y la pantalla

Tarjeta NvidiaUna buena parte del trabajo de proceso tiene que ver con elaborar gráficos, que consumen muchos recursos. Una tarjeta gráfica tiene su propio procesador y su propia memoria, liberando así al procesador del ordenador de realizar este trabajo. La tarjeta gráfica puede ir incorporada en la placa base, o puede ir incorporada al procesador (muy habitual en portátiles), o puede ir independiente, insertada directamente a la placa base. Esta últimas son las mejores y las más eficaces, hasta el punto de que a veces conviene anular la tarjeta de la placa base e insertar una independiente en su lugar. (Esto es lo indicado cuando usamos el ordenador para juegos). Para un uso normal, vale cualquiera de las tres soluciones y lo recomendable es que tenga, como mínimo un Giga de RAM propia y si es posible, ventilador propio en lugar de sólo disipador. Las dos principales marcas de tarjetas gráficas son ATI y NVIDIA, siendo éstas últimas las más recomendables a día de hoy. INTEL también incorpora tarjetas gráficas de su propia marca a los procesadores y placas base, y suelen ser bastante eficaces y suficientes en la mayoría de los casos. Van perfectamente bien, por ejemplo, para la reproducción de vídeos y películas.

Con respecto a la pantalla, en el caso de los portátiles su tamaño medio está en torno a las 15 a 17 pulgadas, mientras que en los equipos de sobremesa el tamaño medio oscila entre las 19 y las 24 pulgadas. La mayoría usan el sistema de retroiluminación LED y es recomendable que también usen paneles del tipo IPS, que permiten una mejor visialuzación desde cualquier ángulo, así como una mayor nitidez. Hay monitores multimedia que llevan incorporados altavoces, pero en general son de escasa potencia debido a las limitaciones de espacio (caja de resonancia) y muchas veces acabas acoplando unos altavoces externos. La resolución de la pantalla tiene mucho que ver con la tarjeta gráfica y lo normal es que podamos manejarla sin problemas. Conviene saber, sobre todo en el caso de los portátiles, que cuanto más alta sea la resolución, más consumo de energía se generará y esto se nota (y mucho) en la duración de la batería. Por otra parte, la forma de la pantalla condiciona la resolución. No es lo mismo una pantalla más cuadrada que una más alargada, así que debemos ser adaptables si queremos que se vea bien. A la luz de estas consideraciones, queda claro que en el caso de los monitores, la balanza también se inclina más por los equipos de sobremesa que por los portátiles.

DVD y conectividad

Puertos ordenadorTodavía se suele colocar una regrabadora de DVD, aunque su uso va decayendo hasta el punto de que ha sido suprimido en muchos ordenadores portátiles (por ejemplo en los ultrabook) para aligerar peso y ahorrar energía. Acabarán desapareciendo, como ocurrió con las disqueteras hace tiempo. Las memorias flash, ya sea en USB o en tarjeta ocuparán su lugar.

Nos debería preocupar más que el ordenador lleve incorporado un lector de tarjetas y varios puertos USB (mejor la versión 3.0 que la 2.0, aunque puede que lleve ambos). Además, para usos teocráticos debemos contar con una salida de HDMI, lo que nos permitirá conectar audio y vídeo a un televisor. También es importante que el ordenador vaya preparado para conectarse a Internet, ya sea vía Wifi o por cable. Además, una salida de audio nos permitirá conectar tanto unos auriculares como un equipo de sonido. Esto no suele ser un problema, ya que las tarjetas de sonido van incorporadas de serie en la gran mayoría de placas base.

El problema de las marcas

¿Qué marca de ordenador me compro? En realidad, más importante que la marca es la calidad de los componentes. Hoy día hay empresas que venden componente sueltos, por lo que es perfectamente posible fabricarse uno su propio ordenador, tanto de sobremesa como portátil. Los que tenemos la capacidad de hacer esto podemos elegir los componentes y asegurar la calidad del resultado final. Sin embargo, no todo el mundo puede hacerlo así. En el mercado informático hay marcas que destacan por la calidad de sus acabados, como Hewlett-Packard, Toshiba o Asus. Otras marcas tienen un enfoque más comercial, como puede ser Acer, Lenovo o Packard Bell. En estos casos no se cuida tanto el acabado ni la calidad de los componentes, pero se ofrecen productos más económicos, más de consumo.

Por lo general, los ordenadores de marca ofrecen “algo más”. El sistema operativo suele estar modificado y adaptado al aparato. Ofrecen actualizaciones, programas extra, almacenamiento “en la nube” o una mayor garantía. Un factor importante es informarse sobre el servicio técnico. Hay muchas marcas que lo tienen francamente deficiente, y si tienes la desgracia de tener algún problema, puede que tarden meses en solucionarlo y a veces ni siquiera lo solucionan. Esta suele ser una de las principales razones por las que cierto ordenador parece “muy barato”. Las marcas más recomendables son: o bien un equipo montado a medida con componentes de calidad o Hewlett-Packard (en equipos de sobremesa y portátiles). En el caso de sólo portatiles: Toshiba, Asus, Sony o Samsung. En cuanto a Apple, tiene productos de indudable calidad, pero su elevado precio no se corresponde, ni de lejos con lo que ofrecen. Son puro márketing, que han sabido asociar una marca a un estilo de vida, buscando una cierta diferenciación con el resto, tal como hacen los fabricantes de colonias.