Almacenamiento en la nube (“in the cloud” en inglés) quiere decir que, en vez de, o además de, guardar la información en el disco duro de tu ordenador, lo haces en un servidor de Internet, que puedes consultar desde cualquier lugar y con cualquier dispositivo.

Imagina que haces con tu móvil unas fotos. Después te gustaría verlas en tu ordenador. ¿Cómo las envías de un lugar a otro? Hay varios modos de hacerlo. Puedes conectar por cable o por bluetooth ambos dispositivos. También puedes sacar la pastillita de memoria del móvil y meterla en el lector de tarjetas del PC. Puedes autoenviarte un correo electrónico adjuntando las fotos. O puedes almacenarlas en la nube, y luego acceder a ellas con la misma facilidad que lo harías al disco duro de tu computadora.

¿Está segura la información?

Depende. Mucha gente usaba un servicio de almacenamiento conocido como Megaupload. El FBI lo intervino debido a las acusaciones por almacenar contenido ilegal. Lo malo es que no limpiaron el contenido ilegal, sino que cerraron este sitio de internet, y de la noche a la mañana, cientos de miles de usuarios perdieron todo lo que habían puesto ahí, fuera o no ilegal. Muchos incluso habían pagado por el espacio de almacenaje y jamás se les devolvió el dinero. Otros casos parecidos fueron los de The Pirate Bay y Rapidshare, aunque éste último cerró voluntariamente por el aluvión de demandas legales que tuvo que soportar.

Por otra parte, algunos de estos servicios ofrecen almacenaje gratuito a cambio de tu permiso para que puedan ver lo que almacenas, como por ejemplo las fotos. Después pueden usarlas para otros fines. Nosotros, los testigos de jehová, somos personas que valoramos mucho la limpieza moral, y puesto que no tenemos nada que ocultar, no vemos especialmente peligroso que puedan ver lo que ponemos en la nube. La posibilidad de que otras personas no autorizadas consulten los contenidos queda protegida por el hecho de que para acceder se necesita una clave que sólo el usuario conoce.

¿Qué usos prácticos tiene?

Además de la facilidad de consultar información en cualquier lugar y con cualquier dispositivo (ya comentado antes), hay otra que nos puede venir muy bien. Puede servir para ampliar las posibilidades de almacenaje de aquellos teléfonos o tablets que andan escasos de memoria. Si tienes pensado comprar un dispositivo, consulta los requerimientos mínimos recomendables en esta página.

Lo que podemos hacer es dejar en la memoria de la tablet aquellos ficheros que necesitamos tener más a mano, o que deseamos ver sin estar conectados a Internet. Y todo el material de uso menos frecuente, lo almacenamos en la nube, aliviando así la sobrecarga de memoria de la tablet o el móvil.

¿Qué servidores en la nube son los mejores?

Hay muchos, y casi todos ellos ofrecen una parte de almacenamiento gratuito, y en caso de ampliar a más espacio habrá que pagar una determinada cuota. La verdad es que si no somos demasiado exigentes, algunos de estos servicios gratuitos pueden ser suficientes para nuestras actividades como testigos de Jehová.

Mega (antes Megaupload) ofrece 50 gigas de espacio gratuito. 4Shared ofrece 100 gigas, pero puede ser difícil desinstalarlo y puede contener virus. Dropbox sólo ofrece 2 gigas gratis y disponemos de 5 gigas gratis si hablamos de Amazon. Desde luego, estos dos últimos nos dejarán más tranquilos que los dos primeros. De hecho, la página JW.org se almacena en servidores de Amazon, debido a la seguridad y estabilidad que ofrece, además de buenas prestaciones.

Aunque podríamos hacer una lista muy larga de estos servidores, tal vez la oferta más razonable sea la de Microsoft (OneDrive) y la de Google (Google Drive). Ambos ofrecen 15 gigas de espacio gratuito, y ciertas ventajas añadidas, como el hecho de poder visualizar los documentos simplemente pinchándolos. Además, en caso de tener que contratar espacio adicional, sus tarifas son bastante razonables. Y la posibilidad de que cierren es bajísima, por no decir imposible. Por otra parte, los tiempos de carga y descarga son bastante aceptables, si tenemos en cuenta que la velocidad de carga a través de internet es más lenta que la del disco duro.

Para poder usar estos servicios es necesario tener una cuenta de correo activa. De Hotmail en el caso de Microsoft y de Gmail en el de Google. Si ya tienes una cuenta, no hace falta que abras otra, ya que los datos y contraseña para acceder son los mismos que usas habitualmente para entrar a tu correo electrónico. En mi caso, tengo los dos, lo que me proporciona un total de 30 gigas gratis. Además, en ambos casos tienes disponibles las apps (aplicaciones Android para OneDrive y para Google Drive) en la tienda de Google Play,  que te permitirán un acceso más sencillo desde tu tablet o teléfono móvil. El servicio OneDrive de Microsoft se instala por defecto en tu ordenador cuando te actualizas al nuevo Windows 10.

¿Cómo se usa?

En la práctica, es como si hubieses añadido un nuevo disco duro a tu ordenador. Cuando veas el explorador de archivos, te aparecerá como tal. Simplemente usando los comandos “Copiar” y “Pegar” puedes traspasar a la nube cualquier información que desees.

En el caso de tablets y móviles, puedes usar “Enviar archivo” y luego seleccionar la app correspondiente a la nube que estés usando. En OneDrive también puedes abrir la app y pulsar el botón “+” que aparece en un círculo abajo a la derecha. Después pulsas en “Cargar archivos” para localizar el archivo que quieres subir a la nube. Esta posibilidad no está en Google Drive, por lo que tendrás que buscar con tu explorador de archivos lo que quieras subir y pulsar en “Enviar archivo”. Otras funciones, como borrar archivos en la nube, se pueden manejar bastante bien desde ambas apps.

En la siguiente secuencia ilustrada, podemos ver cómo se sube un vídeo a la nube con el programa OneDrive. Una vez hecho lo podemos reproducir desde allí.

Subir video a la nube