La información siguiente aplica a ordenadores con Windows 7, 8 y 8,1. Para ordenadores con Windows 10 lee más abajo, en el último subtema.

Pistas y sectoresEl disco duro de un ordenador es el lugar donde se almacena la información. Para que esto sea posible, el disco necesita una preparación previa. Se llama formateo. El formateo permite la posterior clasificación de la información en un sistema de pistas y sectores, que constituyen una especie de coordenadas de localización. Un ejemplo nos ayudará a entenderlo mejor. ¿Dónde guardas tus herramientas? Si lo haces en una caja grande, es probable que tengas un lío tremendo, y te costará mucho cada vez que quieras encontrar algo. Sería mucho mejor clasificarlo todo.

Caja de herramientasUna caja de herramientas con departamentos puede ayudar. Los diferentes cajetines permiten clasificar los clavos, los tornillos, los destornilladores, las herramientas grandes, los cables, las cintas aislantes…. Pues bien, formatear un disco duro equivale a crear una serie de departamentos en una caja grande, y esto permite tener un poco más de orden. De hecho, el disco duro no podrá funcionar si no se formatea previamente, puesto que no tendrá manera de saber dónde debe colocar la información. Por otra parte, con cada nuevo formateo se pierde por completo la información que haya en ese momento. Pero lo primero que debemos tener claro es

Cuándo es necesario formatear el disco duro

Antes de ser usado por primera vez, todo disco duro necesita ser formateado. Cuando compras un ordenador el disco duro ya viene formateado de fábrica, de lo contrario, no podría tener instalado el sistema operativo, ni los programas. Por lo tanto, si alguna vez necesitas otro disco duro, tal vez porque el tuyo necesita ser sustituído por avería, o simplemente para tener más capacidad de almacenamiento, necesitarás formatearlo previamente.

Con el paso del tiempo la información que almacena el disco duro tiende a desorganizarse. Esto puede solucionarse en una mayoría de casos con una desfragmentación. Sin embargo, hay otro tipo de problemas que pueden hacer aconsejable un formateo. Por ejemplo, puede que hayas llegado a tener una enorme cantidad de programas que no usas y que casi te han dejado sin espacio en el disco. O puede que el ordenador se haya vuelto lento, quizá por la presencia de un virus. Aunque todos estos problemas pueden tener una solución individualizada, tal vez tu disco duro se haya convertido en una especie de madeja enredada con tal nivel de confusión que haga aconsejable lo que podríamos llamar un borrón y cuenta nueva. Y la verdad es que muchas veces se tarda menos en formatear y volver a instalar que en ponerse a solucionar los problemas uno por uno. Pero antes de ponerse manos a la obra es necesario salvaguardar los datos importantes.

Antes de formatear, haz una copia de la información que quieras conservar

Esta información pueden ser documentos, fotografías, vídeos, películas, canciones, etc. Es decir DATOS. No programas ni sistema operativo. Sólo DATOS. ¿Por qué? Porque los programas y el sistema operativo no pueden volver a funcionar simplemente con el procedimiento clásico de “Copiar y pegar”. Cada programa que sea borrado en un formateo necesitará volver a ser instalado. Y por supuesto, lo mismo es cierto del sistema operativo. Supongamos que usas el tratamiento de textos Microsoft Word y que con él has producido una cierta cantidad de documentos (cartas, memorandos, etc.) Lo que hay que copiar son esos documentos, pero no el programa Microsoft Word, ya que éste necesitará ser instalado de nuevo tras el formateo.

¿Dónde podemos conservar esos datos? Hay muchas maneras. En un disco duro externo, en un pendrive, en un DVD, en la “nube“… Si tu ordenador tiene dos discos duros y sólo vas a formatear uno, también los puedes guardar en el que no va a ser formateado. Esto también es cierto si tienes un sólo disco duro pero con más de una partición. Puedes guardarlos en una partición que no vaya a ser formateada. Por esta razón, es muy aconsejable que, antes de formatear un disco, si va a ser un disco único, le hagamos al menos dos particiones. La primera nos servirá para instalar el sistema operativo y los programas, mientras que la segunda puede usarse para almacenar datos. De este modo, si más adelante es necesario formatear la primera partición, ni siquiera hará falta hacer una copia de los datos, que seguirán estando en la segunda.

Antes de formatear, asegúrate de tener los programas necesarios

Cuando formateas lo borras todo, absolutamente todo. Eso incluye virus, basuras, programas que funcionan mal…pero también el sistema operativo, o los programas que usas habitualmente. Por lo tanto, asegúrate antes de tener lo que vas a necesitar después. ¿Tienes un DVD con el sistema operativo para su instalación? Esto es imprescindible. ¿Tienes los programas que usas en su versión de instalación? Tal vez el Microsoft Office, o el antivirus, o un reproductor de vídeo, o el CD para instalar la impresora… Todo eso necesitará volver a ser instalado. Por supuesto, las claves se perderán todas y habrá que volverlas a poner. ¿las tienes guardadas o anotadas? ¿Y los contactos de Outlook? Una vez formateado el disco, no se pueden recuperar. Por ejemplo, la clave de conexión wifi habrá que volverla a introducir para que nos podamos conectar de nuevo a internet.

¿Desde dónde vas a hacer el formateo y la instalación?

BIOSCuando un ordenador arranca, tiene establecido de antemano un orden de dispositivos. Podría estar configurado para leer en primer lugar el disco duro. Esto hace que el arranque sea más rápido. Ahora imagina que colocamos el DVD con el sistema operativo en el lector de DVD. Al arrancar el ordenador, como no está configurado para leer primero el DVD (antes que el disco duro), sencillamente no lo reconocerá, y volverá a arrancar con el sistema operativo que hay en ese momento en el disco duro, como hace siempre. Lo mismo podría suceder si el sistema operativo está en una memoria USB. A menos que le indiquemos previamente al ordenador que lea primero la memoria USB (antes que el disco duro), no lograremos nuestro propósito. ¿Cómo se establece ese orden? Hay que acudir a la BIOS.

BIOS (Basic Input Output System) es la memoria básica que está almacenada en la placa base del ordenador. Cuando arrancas el ordenador, es la primera en aparecer. Antes de que se cargue el sistema operativo, sale una pantalla con algunas letras blancas sobre fondo negro. En ese momento está trabajando la BIOS. Si la BIOS está configurada para que el ordenador arranque desde el disco duro en primer lugar, no lo hará desde el lector del DVD hasta que modifiquemos esto. ¿Cómo se accede a la BIOS?

Esto varía de un ordenador a otro. Hay que estar muy atento a los primeros renglones que aparecen en letras blancas sobre fondo negro nada más arrancar el ordenador, porque ahí es donde dice cómo acceder a la BIOS. Tal vez haya que pulsar la tecla F2, o la tecla Esc, o una combinación de teclas, y habrá que hacerlo rápido, ya que si tardamos un segundo más de la cuenta, seguirá la carga del sistema operativo y no podremos entrar en la BIOS. La BIOS suele presentar un menú de letras blancas o negras sobre fondo azul o gris. Suele estar en inglés. Una de las opciones nos permite cambiar el orden de lectura de dispositivos. Aquí habrá que colocar en primer lugar el lector de DVD y guardar la configuración (en muchas BIOS para guardar la configuración hay que pulsar F10). La BIOS no debe ser manipulada si no eres un experto en informática, ya que puede tener consecuencias indeseables en el buen funcionamiento del equipo. Por eso, si logras cambiar el orden de los dispositivos para que el ordenador arranque desde el DVD, no hagas nada más.

32 o 64 bits

Probablemente quieras aprovechar la ocasión para instalar una versión más avanzada de tu sistema operativo. En este caso, debes tener en cuenta que el procesador de tu equipo puede ser de 32 o de 64 bits. Si intentas instalar un sistema operativo escrito para 64 bits y tu procesador es de 32 bits no podrás hacerlo. No es compatible. Sólo admite el de 32 bits. Pero si quisieras instalar un sistema operativo de 32 bits en un ordenador con procesador de 64 bits no hay problema. De todos modos, lo mejor es armonizar ambos: procesador y sistema operativo. Si quieres saber cómo es el sistema y el procesador que tienes actualmente instalado, pulsa las teclas “Windows”+Pausa. La información aparece tras el renglón “Tipo de sistema”.

Instala el sistema operativo

w7 final segunda particionUna vez insertado el CD o DVD que contiene el sistema operativo, arranca el ordenador para que lea el DVD y proceda con la instalación del sistema operativo. Una serie de menús te irán guiando durante la instalación, hasta que llegues a un punto donde podrás hacer particiones y formatear. Hay videos en Youtube que explican muy bien este proceso. Aquí tienes uno de ellos.

Aunque el vídeo no lo especifica, aplica la opción “Formatear” para cada partición excepto la reservada para el sistema (Esta suele ser la más pequeña). De este modo la instalación será totalmente limpia, sin rastros anteriores. Una vez hechas las particiones y el formateo, prosigue la instalación del sistema operativo en la partición elegida para ello, y una vez finalizado el proceso, nuestro disco duro habrá quedado formateado y con el sistema operativo instalado. Después habrá que instalar los programas. Muy importante: no te olvides de revisar los controladores. Ya sólo nos quedará copiar al disco duro los datos que hemos salvaguardado previamente y con ésto la operación quedará concluída.

Windows 10: un caso aparte

A partir de la versión 10 de Windows, desaparece la necesidad de formatear el disco duro. Esto se sustituye por una reinstalación del sistema operativo que se hace desde el mismo Windows 10. Para ello hay que ir a:

  1. Botón de inicio
  2. Configuración
  3. Actualización y seguridad
  4. Recuperación
  5. Restablecer este PC
  6. Comenzar
  7. Quitar todo
  8. (Si aplica) Sólo la unidad donde está instalado Windows
  9. Quitar archivos y limpiar la unidad
  10. Restablecer (paciencia, dura bastante)

Para realizar este proceso, siguen siendo válidas algunas advertencias dadas más arriba para versiones anteriores a Windows 10: copiar previamente los datos a conservar, y tener listos los programas que habrá que reinstalar. Sin embargo, no será necesario hacer nada con la BIOS ni elegir 32 o 64 bits.