CapturaPrimero debemos saber dónde está el Panel de Control. En Windows 7 pinchamos el botón de inicio y lo encontramos al lado derecho del menú que se despliega hacia arriba. Para localizarlo en Windows 8 o Windows 10, sitúa el ratón justo en la esquina de abajo de la izquierda de la pantalla y pulsa el botón derecho del ratón. Se despliega un menú hacia arriba y una de sus opciones es el Panel de Control. Lo pinchamos y ya está.

Una vez en el Panel de Control, vamos a la sección de programas. Al pinchar en “Desinstalar un programa” obtenemos una lista con todos los programas que tenemos instalados en el ordenador. Al pinchar en el que queremos desinstalar, comieza el proceso, vamos siguiendo las indicaciones que se nos dan y finalmente logramos el objetivo: hemos eliminado el programa del ordenador. La prueba es que el programa en cuestión deja de aparecer en la lista, y si teníamos algún acceso directo en el escritorio, desaparece también.

Sin embargo, ¿quiere esto decir que hemos eliminado todo resto del programa desinstalado? La respuesta es: no. En el registro de Windows todavía permanecerán una serie de restos de dicho programa, a los que vamos a llamar “basura”. Las basuras, que se van acumulando en el registro a medida que pasa el tiempo, pueden llegar a ser considerables, y pueden influír mucho en el rendimiento del ordenador. Hay programas que permiten hacer limpieza del registro, como CCleaner, por ejemplo. Sin embargo, este tipo de limpieza no será nunca tan eficaz como lo sería si a la hora de desinstalar un programa lo hacemos de una manera más concienzuda. Así que el viejo dicho de que no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia, también es cierto en este caso.

Revo 1Para desinstalar correctamente un programa, necesitamos una herramienta especializada. Hay muchas para esto, pero una destaca de todas las demás: se trata de Revo Uninstaller. La versión gratuita la puedes descargar desde aquí. La instalación es limpia y sin adware. Al abrirlo, tendremos en una ventana todos los programas que hay en el ordenador. Ahora seleccionamos el que queremos desinstalar, y tras confirmar las advertencias debemos elegir el modo de desinstalador “Avanzado”. El que viene por defecto es el “Moderado”, pero con éste no conseguiremos más limpieza de la que hacemos si usamos la opción correspondiente del Panel de Control. Tras atender adecuadamente las advertencias que nos van saliendo, finalmente pulsamos el botón “Desinstalar” y comienza el proceso. Una vez completada la desinstalación, y cuando parece que ya hemos terminado, saldrá la ventana: “Análisis tras la desinstalación”.

Aquí es donde empezamos a marcar diferencias con el modo tradicional de desinstalar. Tras un escaneo, serán localizados todos los elementos desechables del registro (las basuras, para entendernos). Los seleccionamos todos, le damos al botón “Borrar” y luego al botón “Siguiente”. Ahora se localizan todos los ficheros y directorios desechables (más basura) y prodecemos de igual modo: seleccionarlos todos, borrar y siguiente. Con eso concluye el proceso. Es posible que queden algunos restos que no puedan ser borrados hasta reiniciar el ordenador. Si esto es así se nos avisará oportunamente en una última pantalla.

A veces las basuras que se borran incluyen alguna instrucción que es compartida por más de un programa. Esto es rarísimo que suceda, pero si ocurriese, la solución consistiría en volver a reinstalar el programa que haya quedado afectado. De todos modos, esto es un caso entre mil, así que lo más probable es que no suframos ningún contratiempo.